El ADN revolucionará la capacidad de almacenamiento de datos

El ADN revolucionará la capacidad de almacenamiento de datos

ADN

Dos científicos han conseguido guardar una película de 1895 en una molécula de ADN, el material más duradero para dejar mensajes a futuras generaciones.

Investigadores de Estados Unidos pueden revolucionar la capacidad de almacenamiento en los actuales discos duros: comunicarse con las futuras generaciones a través de datos guardados en moléculas de ADN, que podrían vivir millones de años en lugares secos.

Llegada de un tren a la estación de La Ciotat, la primera película hecha por los hermanos Lumière tras patentar el cinematógrafo en 1895, ha logrado ser guardada en una molécula de ADN. Este éxito dedos científicas de la Universidad de Columbia, promete multiplicar la capacidad de almacenamiento de los discos duros ante la gigantesca avalancha de información que genera la humanidad cada minuto. De hecho, se calcula que el mundo digital ocupará 44 billones de gigabytes en 2020, diez veces más que en 2013, según la multinacional Dell EMC.  Poder almacenar grandes  cantidades de datos en pequeños aparatos electrónicos supone un reto para la ciencia y la tecnología. 

Hasta el momento se cree que el ADN es el material más duradero para dejar mensajes a futuras generaciones. Si se guarda en lugares frescos y secos, pueden durar cientos de años, como lo demostró un reciente ADN de un ancestro humano de hace 430.000 años hallado en la Sima de los Huesos, en España.

 

Cómo se consiguió 

Lo que hicieron las genetistas Yaniv Erlich y Dina Zielinski fue recoger una versión digital del filme de 1895, junto a un virus informático, un sistema operativo completo, una tarjeta de regalo de 50 dólares para comprar en internet, un texto del matemático Claude Shannon y una placa con mensajes simbólicos por si se cruzaban con una civilización extraterrestre, que guardaron dentro de una carpeta de su ordenador, que apenas ocupaba dos megabytes.

Su método, bautizado Fuente de ADN, convierte los unos y los ceros del clásico código binario en las cuatro letras que componen el ADN: A, G, C y T. La información que habían almacenado les arrojó el código CATTGACCGA… que enviaron, desde Nueva York a San Francisco, a la empresa de biología sintética Twist Bioscience, para que les convirtiera el código en moléculas de ADN. El procedimiento cuesta 7.000 dólares y otros 2.000 dólares más para leer el ADN en una máquina de secuenciación de última generación.

Erlich se imagina “un servicio en la nube, en el que las personas suban sus datos y ni siquiera sepan que su información se almacena en ADN”, explica el genetista a Materia, haciendo referencia a que el principal problema es el precio de la técnica: “Sintetizar un mega de información en ADN cuesta unos 3.000 euros, pero soy optimista frente al futuro. Hace dos décadas, secuenciar ADN era 100 millones de veces más caro que ahora. Si la síntesis sigue el mismo camino, podemos llegar al precio correcto”.

 

El ADN revolucionará la capacidad de almacenamiento de datos