Entrevista a Jesús Hernández-Galán, Accesibilidad Universal e Innovación en Fundación ONCE

Entrevista a Jesús Hernández-Galán, Accesibilidad Universal e Innovación en Fundación ONCE

Jesús Hernández-Galán

Está contento con lo que se ha mejorado en los últimos tiempos, pero no satisfecho del todo. Quiere más, y mejor. Jesús Hernández-Galán sigue pensando que no ser accesible será un factor excluyente en el futuro. Asegura en esta entrevista que los avances tecnológicos pueden mejorar mucho la calidad de vida de las personas con discapacidad, pero sólo si se adaptan a sus necesidades y preferencias. Si no lo hacen, pueden ser muy excluyentes y deshumanizadores.

 

La accesibilidad es cada día más una premisa ineludible si pretendemos conseguir una sociedad más justa y no excluyente. Al respecto, ¿cómo valora la situación actual en relación a la de la última década? ¿Qué cambiará en la próxima?

La situación actual ha evolucionado mucho. Al menos en España, hemos experimentado un progreso notable, particularmente desde la aprobación, en 2003, de la Ley de Igualdad de Oportunidades. Para dar un ejemplo, en la Fundación ONCE hemos estado trabajando con la Fundación Vodafone España y la Fundación Transportes Metropolitanos de Barcelona en una aplicación móvil que combina el uso de balizas de radio frecuencia para facilitar la orientación de personas con discapacidad, en particular, con ceguera por las estaciones de metro y paradas de autobuses. Este sistema les permite recorrer de manera segura su trayecto desde el acceso exterior hacia el tren y viceversa. A esta herramienta hay que añadirle los semáforos inteligentes desarrollados por ILUNION Tecnología y Accesibilidad, que utilizan la tecnología Bluetooth. Estos semáforos activan las señales acústicas una vez detectan el teléfono móvil de una persona con discapacidad visual que esté cerca del paso de peatones. Esto no era posible hace diez años.

En cuanto a la próxima década, no puedo decir con certeza qué cambiará pero sí afirmar que las tendencias son esperanzadoras y muy positivas. En la Fundación ONCE estamos llevando a cabo un plan de Vigilancia Tecnológica aplicada a la tecnología accesible. Hemos encontrado varios proyectos realizados en otros países muy prometedores que supondrían importantes adelantos. Si la tendencia se mantiene, dentro de poco tendremos sistemas de carreteras inteligentes en las que ya no solo son los semáforos o las balizas de radiofrecuencia los que se comunican con los ciudadanos a través de sus teléfonos móviles, sino que también lo harán la propia calzada y los coches para avisar de algún peligro o incidencia. 

 

“Sólo el 22% de las innovaciones trata sobre proyectos y desarrollo de soluciones específicas para las personas con discapacidad”

 

Sin embargo, tenemos todavía mucho trabajo por delante, porque, a pesar de estos adelantos, la inclusión social de las personas con discapacidad no está completa. De hecho, un dato obtenido como parte del estudio de vigilancia es que de toda la información recopilada sobre innovación, solo el 22% trata sobre proyectos y desarrollo de soluciones específicas para las personas con discapacidad. 

 

¿Ha entrado la accesibilidad en el siglo XXI o arrastra todavía reminiscencias del pasado? ¿Cuáles son los casos en los que no se ha mejorado o se debería hacer más?

En algunos aspectos, podría decir que la accesibilidad ha entrado en el siglo XXI. Hoy día podemos encontrar buenas prácticas de accesibilidad en turismo, transporte, urbanismo y también en telefonía móvil. Las principales marcas de smartphones y tabletas ya vienen de fábrica con características de accesibilidad incorporadas. Cada vez es menos necesario que una persona con discapacidad tenga que instalar algún producto de apoyo. No obstante, todavía falta mucha sensibilización y formación, pues aún nos encontramos con barreras que son perfectamente salvables y para la que existen soluciones. 

Por ejemplo, en la Fundación ONCE tenemos un proyecto denominado Amóvil cuyo propósito es brindar información a las personas con discapacidad sobre la accesibilidad en los terminales móviles a través del portal del mismo nombre. Para ello, analizamos los teléfonos que van saliendo al mercado. Algo que venimos observando es que a veces dos teléfonos con el mismo sistema operativo y las mismas características de accesibilidad tienen niveles de accesibilidad diferentes, es decir, uno puede ser accesible para una persona ciega y el otro no. Esto se debe a que no se han tenido en cuenta las necesidades de estos usuarios al momento del diseño. Algunos fabricantes incluyen personalizaciones en la interfaz de usuario que afectan el rendimiento de productos de apoyo e impiden el acceso a las personas ciegas a una parte de la información visual. Por tanto, tenemos que seguir luchando para que la accesibilidad sea tenida en cuenta por los desarrolladores. Esto es importante para las Smart Cities.

 

“En la Fundación ONCE estamos llevando a cabo un plan de Vigilancia Tecnológica aplicada a la tecnología accesible”

 

Usted dijo en una entrevista realizada en 2013 que “no ser accesible será un factor excluyente en el futuro”. ¿Se reafirma en ello? 

Sí, me reafirmo. Según cifras del Banco Mundial, el 15% de la población del mundo tiene algún tipo de discapacidad y entre 110 y 190 millones de personas tienen discapacidades graves. Además, hay que tener en cuenta que la población será cada vez más vieja y propensa a desarrollar discapacidades asociadas a la edad. Esto implica que los consumidores y el público objetivo de muchas empresas tendrán nuevas necesidades y requerirán servicios que tienen que ser accesibles. De lo contrario, puede suponer pérdidas económicas importantes para muchas empresas y una mayor exclusión social de este colectivo. 

Por lo tanto, insistimos en llevar a los empresarios el mensaje de que la accesibilidad puede ser una ventaja competitiva, mucho más ahora tras la aprobación de la normativa europea EN 301 549, que establece los requisitos de accesibilidad de productos y servicios TIC aplicables a la contratación pública en Europa.

 

Hablemos de España, en concreto. ¿Cómo vienen actuando al respecto nuestras empresas? ¿Ha crecido la sensibilización? ¿El compromiso de palabra se traduce en hechos? ¿Cómo estamos en relación a otros países europeos?

Estamos bien posicionados, en comparación. Sin embargo, como digo, todavía tenemos mucho trabajo por hacer. Seguimos en la lucha para conseguir que las páginas web y las apps de muchas empresas sean accesibles. Además, los servicios al cliente de muchas empresas siguen sin tener en cuenta las necesidades de los usuarios con discapacidad; en particular, con discapacidades sensoriales que no consiguen solventar problemas que tienen con productos o servicios adquiridos por falta de accesibilidad. Algunas líneas aéreas, por ejemplo, siguen emitiendo películas a bordo que no están subtituladas ni audiodescritas. En muchos establecimientos comerciales se siguen emitiendo mensajes por megafonía que las personas sordas no oyen ni entienden.

 

“La accesibilidad debe ser tenida en cuenta por los desarrolladores, porque es importante para las Smart Cities”

 

 

Los nuevos avances tecnológicos están procurando más posibilidades de integración a muchas personas. ¿Hasta qué punto la tecnología puede llevarnos a un mundo mejor? ¿Cómo evitar la deshumanización cuando tratamos de máquinas?

Los avances tecnológicos pueden mejorar mucho la calidad de vida de las personas con discapacidad cuando se adaptan a sus necesidades y preferencias. Si no se adaptan, pueden ser muy excluyentes y en ese sentido deshumanizan. La deshumanización se puede evitar cuando diseñamos la tecnología teniendo en cuenta los principios del Diseño para Todos, cuando incluimos a un sector importante de la población, como son las personas con discapacidad y las personas mayores.

De hecho, en la Fundación ONCE, como resultado del convenio con el Real Patronato sobre Discapacidad, hemos construido una vivienda inteligente, sostenible y accesible. Con este proyecto queremos demostrar que la tecnología no tiene por qué deshumanizar y puede estar perfectamente al servicio de las personas si está bien diseñada y si se adapta a las necesidades de los usuarios. 

 

Ilunión

 

Esta vivienda se ha concebido siguiendo los criterios del confort, facilidad de uso, seguridad, sostenibilidad y por supuesto, las necesidades de sus habitantes. Está dotada de un salón, cocina/comedor, dormitorio, baño y un hall de entrada. Además, está equipada con elementos tecnológicos de última generación que la hacen accesible, sostenible y fácil de usar. Por ejemplo, hemos agregado un sistema de balizas de radiofrecuencia para facilitar la movilidad a personas con discapacidad visual. Tiene una Smart TV, una nevera y una lavadora que pueden controlarse con el móvil. El baño ha sido específicamente diseñado para prevenir accidentes sin que los habitantes tengan que renunciar a su intimidad, autonomía y confort. Los visitantes podrán comprobar que hacer una vivienda accesible, inteligente y sostenible no implica que haya que renunciar al buen gusto. Ambas cosas son perfectamente compatibles.

 

“La inclusión social de las personas con discapacidad no está completa”

 

Para mejorar la experiencia de los visitantes, hemos incluido pantallas táctiles con información que se emite mediante locución, lenguaje de signos, texto rotulado y en Braille.

La casa fue inaugurada en Madrid, pero a lo largo del otoño podrá visitarse en 14 ciudades españolas, concretamente, Pamplona, Logroño, Bilbao, Santander, Gijón, A Coruña, Valladolid, Badajoz, Sevilla, Murcia, Albacete, Valencia, Zaragoza y Barcelona.

La casa está particularmente dirigida a los profesionales del sector de la edificación, diseño, administraciones públicas, asociaciones y el público en general.

 

Acabados los Juegos Paralímpicos en Río, ¿qué balance haría en relación a pasadas ediciones? ¿Es el deporte un factor fundamental o sólo accesorio?  

Estoy muy contento porque he notado una mayor cobertura por parte de los medios de comunicación y hemos podido incluso ver las competiciones por la televisión. Y el deporte es, en definitiva, un factor fundamental porque muestra que tener una discapacidad no es impedimento de nada. Además, es un buen medio de sensibilización, de impulso para desarrollar productos de apoyo y de promover la accesibilidad.

 


 

 

Lo que hace ILUNION

ILUNION materializa en el ámbito empresarial la iniciativa social de la ONCE y su Fundación con un modelo pionero e innovador, que mantiene el equilibrio entre sus valores económicos y sociales. Cuenta con una plantilla de unos 32.000 trabajadores, de los cuales más del 35% son personas con discapacidad. Además, al objeto de cumplir con su compromiso de crear empleo para personas con discapacidad, participa en otras empresas sociales, contribuyendo al sostenimiento de otros 7.300 puestos de trabajo, de los cuales el 81% son desempeñados por personas con discapacidad.

 

Por Miguel Ángel Santos

Entrevista a Jesús Hernández-Galán, Accesibilidad Universal e Innovación en Fundación ONCE