Entrevista a Luis Cacho, presidente de la Fundación Promete

Entrevista a Luis Cacho, presidente de la Fundación Promete

Luis Cacho, presidente de la Fundación Promete

La meta de lograr Smart Cities cada vez está más cerca. De hecho son muchas las iniciativas que se están llevando a cabo para lograr, según establece el Programa Nacional de Reformas y la Agenda para el Fortalecimiento del Sector Industrial en España, que el peso del sector industrial en el PIB español sea del 20%. De todas ellas hay una que se diferencia por apoyarse no solo en las tecnologías sino en dos materias primas infinitas y de incalculable valor: la inteligencia humana colaborativa y el talento. Se trata de la Fundación Promete a cuyo frente está el filántropo y emprendedor social Luis Cacho.

Hacer de las ciudades el patio de recreo de los ciudadanos. Esa es la filosofía con la que nació en 2006 la Fundación Promete. Casi una década después, lo que comenzó como un proyecto de innovación educativa y social para el desarrollo del talento de las personas mediante un nuevo paradigma de educación personalizada, vocacional e incluyente, denominado La educación del ser y liderado por Luis Cacho, es ya una realidad. El camino no ha sido fácil, pero como en el adn de esta organización puede más la pasión que el desaliento, el balance es inmejorable. Una frase de su promotor así lo pone de manifiesto. “No hay ciudades inteligentes sin ciudadanos inteligentes y creativos. Si bien las tecnologías facilitan y mejoran la toma de decisiones de las personas y, con ello, su calidad de vida, la inteligencia de los individuos se construye socialmente y viceversa”, subraya.

 

“La smart city será la que más potencie y menos limite el desarrollo de la inteligencia de las personas que la habitan”

 

Su labor al frente de la Fundación parte del convencimiento de que el desarrollo de sus habitantes no puede dejarse al azar ¿Por qué? 

Todas las personas tienen unas capacidades muy parecidas en potencia, son los entornos los que amplían o limitan en gran medida el desarrollo en cada persona. La ciudad inteligente será la que más potencie y menos limite el desarrollo de la inteligencia de las personas que la habitan. No es sólo un problema tecnológico, sino de diseño sistémico y social.

Se dice que cada vez hay más ciudades llenas de gente vacía, de personas que no aportan nada a la sociedad. ¿Cuál es el mayor error que no se está subsanando y que por tanto nos lastra? 

Hemos heredado un paradigma educativo que proviene y reproduce esquemas propios de la sociedad industrial, que concibe la educación como un mecanismo de transmisión de información y competencias finalistas. La educación debería ser un mecanismo de desarrollo personal integral que prepare a las personas para llevar una vida autónoma y responsable.

 

Desde Fundación Promete diseñan entornos innovadores y optimizados para el desarrollo de las personas y para que sus talentos sean más eficaces y sostenibles ¿En qué consisten?

Hemos definido el nuevo paradigma educativo para el siglo XXI como La Educación del Ser. Con él promovemos una educación personalizada, vocacional e incluyente. Diseñamos entornos no limitantes que promuevan personas creativas, emprendedoras, comunicativas y reflexivas, capaces de enfrentarse a un futuro incierto gracias a una personalidad positiva y proactiva. Ya lo hemos hecho en ámbitos no reglados (Campus Promete), extraescolares (Mi Colegio Promete) o específicos (Club Deportivo Promete), y pronto lo haremos en ámbito laboral y corporativo (Mi Empresa Promete).

 

“No hay smart cities sin ciudadanos inteligentes y creativos”

 

¿Cuándo la cultura del talento y del desarrollo personal ganará la partida a la de la evaluación en el ámbito educativo?

Cuando una mayoría social avale los cambios propuestos por los expertos educativos y los aprueben los políticos, anteponiendo el interés general a largo plazo a sus objetivos políticos a corto.

 

¿Las ciudades deben volcarse en crear una sociedad más justa e igual educando a las personas como tales y no sólo como trabajadores?

No es un problema municipal sino global. La educación en valores no se puede lograr explicando y evaluando contenidos de teoría ética y moral. Es necesario integrar los propios valores en el entorno educativo a través de su encarnación en la conducta de las personas del entorno. Se transmiten mediante el ejemplo, todos debemos ser el cambio ético que deseamos contemplar.

 

Campus PrometeCampus Promete

 Más de 1.300 alumnos a lo largo de las 17 ediciones que desde 2011 se han llevado por España, ocho áreas omnicomprensivas y tres campus en Madrid, Navarra y La Rioja… ¿Están inoculando el virus Promete?

Cumplimos con nuestra misión de promover el cambio de paradigma educativo; en este sentido, es un contagio memético. Los principales síntomas observados en los jóvenes y colaboradores expuestos son: pasión desenfrenada, productividad creativa, alto rendimiento en el aprendizaje, colaboración compulsiva y conciencia colectiva trascendente.

 

La desigualdad territorial acaba afectando también a la calidad de las escuelas y propicia la creación de redes personales que segmentan a los niños desde su infancia más temprana. ¿Cómo se combate esta desigualdad?

El desarrollo del talento potencial que tiene toda persona es el principal recurso de los pueblos y los individuos para sobreponerse a entornos desfavorecidos. El primer paso es generar en ellos la conciencia de la posibilidad, el estado emocional y la conexión social para lograr el compromiso y el trabajo personal necesarios para que lo logren. Hemos constatado que La Educación del Ser reduciría disruptivamente a un tercio el fracaso escolar actual. Sólo hay que creer que es posible y atreverse a introducir los cambios necesarios.

 

“Hemos heredado un paradigma educativo que proviene y reproduce esquemas propios de la sociedad industrial”

 

La inversión en educación tiene importantes beneficios colaterales, tales como contribuir al crecimiento económico y facilitar la incorporación de la mujer al mercado laboral. ¿Queda mucho por hacer en este sentido?

No es un problema de género si no generamos el problema. Debemos educar en la igualdad de género y de oportunidades mediante el ejemplo, por encima incluso de tradiciones culturales contrarias en este sentido.

Fundación Promete es el punto de encuentro de dos mundos que no se reconocen como aliados naturales: la formación cívica de los ciudadanos frente a la de los trabajadores. 

Es una dicotomía artificial. La persona es ciudadano y trabajador, a la vez que muchas cosas más. La cuestión es cómo integrar todas las facetas de la persona de forma armónica. La Educación del Ser identifica patrones comunes entre el proceso educativo y el desarrollo personal para formar personas capaces de dirigir felizmente su propia vida, de forma compatible con la de los demás.

 

Por Nuria Coronado

Más información en www.fundacionpromete.org e Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

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